Hacía unos días que andaba intranquila por la casa, sabía que echaba de menos algo, me faltaba algo, pero también hacía tantos días que no descansaba bien que no lograba acordarme de que era lo que tanto ansiaba.
Decidí no hacer mucho caso a mí deteriorada cabeza y me puse a limpiar la casa, pasé el aspirador, la fregona, ordené y tiré papeles y puse un poco de orden en general, pero mi cabeza seguía dando vueltas a esa ausencia desconocida.
Cuando acabé de limpiar me senté en el sillón con la intención de descansar un poco de tanto trajín, y cual fue mi sorpresa, allí estaba ..., una esquina se clavó en mi trasero y entonces lo recuperé, ese magnífico libro que me había mantenido en vilo una semana antes y por fin pude descansar y seguir leyendo hasta terminarlo, antes de perderlo de nuevo…
Decidí no hacer mucho caso a mí deteriorada cabeza y me puse a limpiar la casa, pasé el aspirador, la fregona, ordené y tiré papeles y puse un poco de orden en general, pero mi cabeza seguía dando vueltas a esa ausencia desconocida.
Cuando acabé de limpiar me senté en el sillón con la intención de descansar un poco de tanto trajín, y cual fue mi sorpresa, allí estaba ..., una esquina se clavó en mi trasero y entonces lo recuperé, ese magnífico libro que me había mantenido en vilo una semana antes y por fin pude descansar y seguir leyendo hasta terminarlo, antes de perderlo de nuevo…